martes, 5 de abril de 2011

Silencio, trato de tomarme un tinto - Por: J. Andrés Jiménez Rodas.

Lugar: la esquina de la pulmonía. La hora: cuando el sol se posa directamente sobre las cabezas. El personaje: un hombre, alto y delgado. Un pantalón de paño gris inusualmente calzado con sandalias. Una camisa leñadora de cuadros negros, grises y blancos bordados con delgadas líneas verdes. Sobre esta camisa una chaqueta azul oscura entre abierta. Subiendo por su cuello descubro una pañoleta vino tinto que oculta su tráquea. De su rostro cuelga una barba blanca y sobresale una nariz quijotesca debajo de unos ojos hundidos. Su expresión es plana y en ocasiones me descubre. Su cabello se recoge con una sutil cola que desde abajo mira la boina de dril color café que recubre su coronilla.


El llega, antes de sentarse alza su mano con un ademan casi real y con su boca gesticula su deseo. Más tarde la mujer que atiende en aquel café le sirve un tinto acompañado con un chocolate. El, con sus dedos largos y delgados toma el chocolate y lo deposita al interior del pocillo con un toque creador. Con la cuchara en mano lo disuelve e inicia el proceso de vaciado.


Desde mi mesa puedo ver que no habla, que todo lo que tiene que decir lo dicen sus ojos, su expresión roída quien sabe por qué circunstancias. Pareciera que deseara que todo estuviera en un silencio tan natural y obligado como el suyo, mira de aquí para allá y se concentra en todo aquello que lo perturba. Me intimida, me mira de vez en vez como si supiera que mi lapicero trataba de describirlo. Disimulo y lanzo el lapicero al suelo para tener un descanso. El ruido en el ambiente aumenta, cientos de niños salen del teatro que comparte cuadra con la pulmonía, todos con sus jóvenes voces aúllan su hambre, las busetas empiezan la repartición de los cuerpos en cada una de las casas, un pareja pasa peleando y gritándose, los banqueros quienes curiosamente llevan pinta de vendedores de biblias suben y bajan en busca del lugar de sus almuerzos. Un carro mas, una moto, un freno en seco, un transeúnte que vocifera por su teléfono móvil todo lo referente a su futuro. La cabeza de nuestro personaje parece ir de un lado a otro mirando todos estos focos de perturbación, cada vez con más intensidad, como si le dijera al mundo que no, como si quisiera silenciar al mundo.


Es entonces cuando se para abruptamente y alza el mentón para gritarle a todo el mundo: “silencio, estoy tratando de tomarme un tinto”. Todos quienes pasaban en este momento por esta esquina, incluyéndome no pudimos hacer más que cerrar nuestras bocas, silenciar nuestro pensamiento y mirara atónitos cómo este mudo de pantalón y sandalias se sentaba para no hablar nunca más.

martes, 8 de marzo de 2011

Protesta - Por: J. Andrés Jiménez Rodas.

De las cenizas nace un día,
De las lagrimas crece vida,
Suave sortilegio de un espíritu
Que despierta, selectivo tornado
De fuego, corriente de agua,
Cáliz de sangre.

Cuerpo dibujado con emoción,
Un hilo delgado que se surca como
Magia, una luciérnaga que te cobija
Y te juzga, valquiria,
guerrera de suaves Armas.

Fiesta han hecho tu protesta,
Comercio tus sueños,
Pero en los bacanales de babilonia
Tú sigues siendo esperanza.

MUJER HOY ES EL DIA DE TUS DERECHOS.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Noche - Por: J. Andrés Jiménez Rodas.

Vacilando en una suave música,
La noche se hizo dueña.
Bajo su cielo adopto mis sueños,
Bajo su sereno abrigo mi alma.

Vacilando en una suave música,
La noche se creyó dueña,
Con sus luces adorno mis sueños,
Con sus vientos afino mis voces.

Y cuando al fin llegue la mañana
No tendré mas mi noche,
Serán mis ojos huérfanos de oscuridad,
Y mi alma joven dormirá.

En el ruido de la actividad
Buscare un solo silencio
Que me permita escuchar el grito
De la noche, de mi noche que vuelve
Y me saluda.

domingo, 16 de enero de 2011

Un segundo - Por: J. Andrés Jiménez Rodas.

Un segundo y uno dos tres,
un tango nostálgico en noches de fiesta,
una voz de cigarrillo que lucha con los acordes
y con un gran suspiro logra 
mediocremente hacerse entender.

Uno dos y tres, 
pasos contados de noches inesperadas, 
uno dos y tres, 
un compas más como consuelo de nostalgias, 
como asentó de preguntas, 
y te preguntas: ¿Quién fuera? 

Y el ruiseñor de Silvio muere con Gardel, 
y cual mendigo en media noche 
con tu frente marchita sirves una copa más 
y aunque no la tomas esta ya te embriago.

Y rara vez escribo un segundo a una única 
y de hacerlo me cuestiono, 
y la cuestión no tiene solución 
más que manos traviesas que solo se mueven en el aire. 

Y si alguna pregunta valida puede salir de todo esto 
será la que me robe una respuesta 
pues con corazones cerrados y labios abiertos 
solo queda acariciar el murmullo de la noche que te dice 

¿Qué será de él, que será de ella?

jueves, 6 de enero de 2011

16 Años. Por: J. Andres Jiménez Rodas.

Rayos de sol, promesas de agua refrescante, 
20 Marlboros, Alcohol embriagador, 
drogas y algo más, 
mil estímulos pero solo una tentación guiada por la ignorancia, 
un desconocimiento que más que perturbador es sanador,
 lejos de prejuicios y de juicios 
que dejan al final de un beso un abrazo y mejillas encontradas.

Y un rap sin razón social y una guitarra sorda,
 martillo de tormentas, de las que rompen promesas,
 un recuerdo que se hace inevitable y un deseo oculto
 detrás de las palabras una noche y no más.

Cinco años de diferencia se acercan solo a través de un beso 
y se alejan solo con razón
veinte pasos al sur y un motor encendido, 
la última canción y el sueño domina,
 ni un numero ni una dirección,
 solo el destino que hace de forjador.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Y si al LLegar que? - Por: Bernardo Ángel.

Y si al llegar la bruma de la mañana nos sorprende el nuevo día desnudos ¿Qué?
Y si te digo que eres una diosa y no te puedo asegurar la felicidad eterna a mi lado ¿Qué?
Y si al llegar la noche y tu llegas a la casa y yo te espero entre las sombras de las luces medio apagadas ¿Qué? Seguramente yo ya me habré ido a buscar refugio en tus brazos fuertes.
Y si cuando vas por la calle te acuerdas de mí y lo inocente que soy ¿Qué?
Y si voy caminando por el sendero del más allá y te veo en medio del afán y la prisa y te llamo con mi voz melodiosa y monótona ¿Qué?
Si abres tus brazos y en suspiro de tu garganta  me encuentro sumergido en tu vientre y no lo podemos remediar ¿Qué?
Y si te escribo en tu fina piel poemas electrizantes y eróticos, de esos que  mueven montañas en medio del mar infinito de lágrimas prófugas ¿Qué?
Y si de tanto amarnos se nos desgasta la piel ¿Qué?
Y si de tanto correr hacia ti sublime mujer encuentro que ya es tarde ¿Qué?
Si decidieras amarme con toda tu fe, pero sucede que no estoy disponible ¿Qué?
Y de repente nos ahogamos en las mieles de la mágica pasión que encierran nuestros ojos fijos el uno en el otro ¿Qué?
Y si de tanto rozar nuestras pieles se nos van gastando ¿Qué?
Si muero en la mañana siguiente si decirte lo tanto que te amo ¿Qué?
Si mueres en lo alto de la pasión anacrónica y desarmonizada ¿Qué?
Si me dices ahora que me amas ¿Qué?
Si te digo que te amo en el preciso instante en que los minutos se suicidan ¿Qué?
Y si en una noche minada de estrellas pasamos de la admiración a la acción ¿Qué?

jueves, 25 de noviembre de 2010

Juego Lésbico - Por: Bernardo Ángel.


Seducidas por sus largas líneas de la columna vertebral de su compañera que porta minifalda bastante alta y top seductor, vienen los besos ligeros entre las pantorrillas que  esperan a ser devoradas por su húmeda y tibia lengua, entre tanto ese aparato vibratorio entre sus manos da paseos imaginarios por sus blancos cuerpos, humerales infinitos de eterna  pasión.

Sus uñas perfectas se anclan en todo el pezón erecto, esperando a ser devorado de un beso envuelto de  miradas asesinas, sus pies reclinados en el blando sillón parecen ser puentes colgantes para cruzar los  mas peligrosos  ríos sanguíneos.

Yo al otro lado de la habitación observo como se deshacen los besos en sus lenguas mágicas e inquietas, como sus uñas se purifican en lo mas adentro de sus pubis incansables e  insaciables, veo como escriben sus nombres con gritos prehistóricos que brindan la mas extraña predicción de sus futuros, veo como se mueven en compases armónicos sin desincronización, compruebo que no hay guerrero mas peligroso que una mujer excitada y mas si lo hace alguien de su propio sexo.

Un cafe y un Cigarrillo