lunes, 8 de diciembre de 2014

Escribí un poema... - Por: J. Andrés Jiménez Rodas.

Escribí el poema al borde del abismo
En la efímera luz de los rayos en la noche
En los sonidos noctámbulos de auxilio
En el taladrante zumbido de los grillos.

Cerré los ojos y escribí las primeras líneas
Anagramas surgieron,
Metáforas cobardes,
Palabras ocultas en un rincón solitario.

Escribí el poema para callar aun rompiendo el silencio,
Palabras limitadas de un sentimiento:
Desbordado,
Humanizado,
Itinerante y constante.

Dejé de escuchar para escribir el poema,
Pero aún en el silencio de la noche
Fueron muchos los murmullos,
El aquí y el allá eran dos superficies
Blandas y acuosas.

Intenté caminar,
Terminar el poema, pero
Mis pies se hundían,
Y mi poema no fue más
que palabras inconclusas,
Silencios adoloridos que seguían callados.

domingo, 6 de julio de 2014

El Loco - Por: J. Andrés Jiménez Rodas.

Allá, lejos de la vanidad
un hombre danzaba con las montañas,
sus ojos leían los mensajes ocultos,
nunca creyó en promesas
No creyó en promociones.

Sus oídos filtraban el viento,
Encontró en las voces silenciosas
Respuestas, también tormentos,
Escucho a su madre pedir el pan
Y a su padre masticarlo.

Su tacto transformó el terciopelo en mascota,
Hizo de las caricias un arado,
Un cultivo de frutos ausentes, distantes,
Una cosecha de orfandad.

Su casa, su cuerpo, su alma, su cuerpo,
Su casa,
Un él sin nosotros,
 allá lejos de la vanidad un hombre danzaba
Con las montañas.

La Capital - Por: J. Andrés Jiménez Rodas

El frío sin duda es acogedor,
un lenguaje métrico, sonoramente
hostigante, ubica la lucha de Santiago,
la bohemia de los "rolos".

La Independencia extraviada,
la lectura incompleta de Santander,
las armas nublando a las letras,
la libertad como una página nunca escrita.

El mundo se hospeda en las casa,
el lenguaje en las cejas es políglota,
un lenguaje universal que saluda
y escapa de los rígidos marcos en los que
hemos sido pintados,
en los que hemos sido retratados.

El noble caminar se aleja de una nación
para encontrarse con el mundo, y en el mundo
navegar entre el saliente abrazo del humo y el café.

La ciudad con sus relieves de modernidad y antigüedad
guardan la nostalgia de un sueño abandonado,
una piedra angular que se sepulta en el lodo de la sabana.

martes, 6 de mayo de 2014

De Aeropuertos y Vegetarianismo - Por: J. Andrés Jiménez Rodas.



Son las doce y media y mientras miro la hora en el reloj de mi celular me pregunto cuál es la fuente de mí insoportable, en algunas ocasiones, impulso a llegar temprano a todos los lugares. Mientras me pregunto pienso en la imagen de mi abuelo, un ser que para mí siempre fue calvo y que no puedo imaginar de otra manera, él cada vez que tenía una cita, y cuando su edad no le permitía salir solo, obligaba a sus ocasionales y desocupados acompañantes a salir entre una hora y una hora y media antes con la idea siempre persistente de que es mejor salir con tiempo pues nunca se sabe lo que pueda pasar en el camino a nuestro destino, pero ahora, tal acto de mi abuelo, que tanto me desesperaba en mi adolescencia es una costumbre en mi joven adultez, quizás por simple costumbre o por alguna lealtad inconsciente y hereditaria a su corporeidad ya occisa.

Y allí estoy, en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, un edificio gris compuesto de vitrales y acero que forma una “h” y que según escuche en la radio días anteriores ahora tiene otro nombre que como le pasará a muchas personas, no recuerdo. Este es el aeropuerto más grande que existe en Colombia y a la 1.32 de la tarde me parece ridículamente grande para las personas que lo habitábamos en ese momento, pero esta sensación era poco objetiva pues era la primera vez que pisaba el interior de tal aeropuerto más allá del llamado “Puente Aéreo de Avianca” una terminal alterna que recibe y emite los vuelos de esta misma aerolínea y que es lo que queda de la obra que en la época de Rojas Pinilla requirió la exorbitante suma de 100 millones de pesos y tenía una pista sólo 200 metros más pequeña que la que en aquel tiempo ostentaba el título de la más grande, ahora mientras camino esta nueva terminal, por la que se observa en algunos trayectos las ruinas del antiguo aeropuerto pienso en lo rudimentario que se ve y en la caída de ciertas joyas de infraestructura destinadas a sucumbir ante el inminente crecimiento y “progreso” de nuestra era.

Antes de dirigirme a la puerta de abordaje, con una hora y media de tiempo previo a lo indicado en mi tiquete de abordaje siento la fuerza de mi estómago exigiéndome comida sin reconocer que en los días previos un problema con mi tarjeta débito y un fallo de cálculo en la llegada de mi salario  me habían obligado a un régimen de austeridad del que solo quedaban $1.900, que a mi juicio no alcanzarían para mucho en tan suntuoso aeropuerto. Fue así como en una caminata disimulada, con cierta pretensión de camuflaje empecé a caminar, escondiendo con mi actitud mi precaria situación económica, ahora que lo pienso, no entiendo el sentido de tal empresa, pero entre paso y paso, miradas y miradas, llegue a un lugar que exhibía en su vitrina unas empanadas enormes que costaban solo $1.700 y que comparadas con unas exiguas almojábanas que constaban $1.800 avizorarían una fácil elección si la dieta vegetariana fuera una elección eventual en busca de una variedad gastronómica, sin embargo en mi caso era una elección permanente que en ese momento me parecía ridícula, y entendí que el vegetarianismo no simplemente es cuestión de ideología, es terquedad ante un menú que omite los vegetales como forma valida de alimentación; es creatividad pues en los momentos más afanados la dieta no se mueve entre más de dos alimentos y sobre todo el vegetarianismo es cuestión de ocio y prosperidad pues es difícil pensar en que un trabajador raso, de nuestra patria del sgrado corazón de Jesús tenga la prioridad de aprender a cocinar unas berenjenas a la gruyere cuando el arroz con pollo parece más sencillo y brinda más energías. 
 
Al final  del debate interior me consolé que a la llegada a mi pueblo calmaría mi hambre con banquetes más completos, pero por ahora le haría una triquiñuela a mi apetito consumiendo lentamente la almojábana fría y dura que terminé comprando.

Enfrente de la puerta de embarque numero 82 una operaria, menudita con el maquillaje característico de las mujeres que trabajan en la industria aeronáutica, con una sutil combinación entre Marilyn Monroe y una muñeca de porcelana anunciaba a los pacientes pasajeros del vuelo 3014 de Lan que la puerta de embarque había sido cambiada por la 86, fue entonces como con maletas en mano y con la esperanza de que el cambio fuera una señal de puntualidad en el embarque y despegue del avión subimos al segundo piso para dar inicio a una hora de espera antes de que nos llamaran a abordar el avión.

Esperar será siempre tedioso para mí, más mientras siga temiendo a los aviones, las alturas y cuando el deseo de abandonar el aeropuerto y llegar a casa sean cada vez más fuertes, y aunque una cuarta lectura de 100 de Soledad me acompañaba en la espera me parecía que envejecía de manera precipitada mientras estaba allí sentado, como si el aeropuerto me obligara a alcanzar en posición física la vejes de la solitaria Úrsula Iguaran y por un instante, cuando mi concentración era cada vez más difícil de lograr por la impaciencia, sentí que mi lectura era un círculo en el que no avanzaba, como cuando el Coronel Aureliano Buendía indignado al saber que sus pescaditos de oro se vendían sólo por que representaban una reliquia de guerra, decidió no venderlos más y solo fabricarlos para apaciguar su espíritu, fabricando 25 pescaditos de oro que luego fundiría para volver a empezar de nuevo una y otra vez.

Finalmente, una hora después de lo anunciado en mi pase de abordaje, y dos horas y media de espera por mi impulso madrugador fuimos convocados al interior del avión donde una ventanilla, al lado derecho en la quinta fila custodiaba mi silla, la misma que habría de sufrir 40 minutos de movimientos impacientes mientras una fila compuesta por 8 aeronaves esperaba su turno de despegue, nuestra aeronave ocupaba el muy desconsolador turno 8.

El carreteo final fue esperanzador y cuando apareció finalmente la cebra que da inicio a la pista de despegue mi miedo a volar se apaciguó con la proximidad de mi viaje final, después de haber disfrutado unos extraños pero gratificantes 5 días en la capital de la nación.

El vuelo resultó ser tranquilo, con excepción de algunos leves cambios de velocidad que en mi cuerpo temeroso parecían un descenso forzoso e inminente. Era, pese a los pronósticos visuales del aeropuerto un día soleado que se fue revelando a medida que nos alejábamos del suelo y de la ciudad y que dibujaba en cada kilómetro de avance la entonación de las montañas que caracteriza el departamento antioqueño, logré divisar alrededor de 3 o 4 poblaciones empotradas entre las montañas y solo pude identificar una, no con mucha seguridad pero que por la proximidad con La Ceja del Tambo supuse que era La Unión.


De allí en adelante todos fueron paisajes conocidos, custodiados por el monte el Capiro, que visto desde el avión no parece más que un absceso en una piel lisa y que desde las alturas pierde un poco de la autoridad que en la tierra le atribuimos, pero que sin duda en ese momento era la señal clara del próximo aterrizaje, y más que eso era el fin de mi sentimiento de vulnerabilidad, sentimiento que causaba un aeropuerto gigante, un vegetarianismo torpe y solo $100 después de la fría y dura almojábana.

lunes, 11 de julio de 2011

Buenas, Buenas, mi nombre es... - Por: Juan Pablo Marín Jiménez.

Buenas, buenas, mi nombre es Arnol Pez vivo en una pecera, mi nombre rima con pecera pues soy un pez que vive en una pecera. en fin yo ya me presenté, sigues tú, bueno no importa tu nombre, con tantos que somos no creo que me lo aprenda, ¿qué quién soy yo? pues yo soy un pez que se pega al vidrio de la pecera y pasa toda su vida, ¡pues limpiando la pecera! He notado que en este lugar hay muchos más peces que antes, mira ya no hay por donde mover nuestra aleta caudal, cada día hay menos comida y más mierda, más peces, menos agua, más casas donde dormir ¡ah perdón ! verdad que somos peces y dormimos en cualquier lugar, ¡ja! lugar aquí ya no hay, mire allí una construcción y a su lado hay otra y otra y otra y otra y otra, no entiendo para qué esas construcciones si nosotros como peces no hacemos nada y pasan las burbujas y no hacemos nada ¡ah perdón! verdad que nosotros no hacemos "nada" sino "nadar".

Vos me caes muy bien ¿que porqué? porque vos me escuchás no como esos otros que se pasan la vida de acá pa' allá de allá pa' acá de acá pa' allá ¡ja! parecen como si lo llevaran las olas ¡ah verdad! que estamos en una pecera; bueno me tengo que ir ya es la hora de volver a trabajar, ¡espera un momento!, ¡te digo un secreto!, "por el lado norte se está rajando la pecera, pero que quede entre nosotros, entre pez y roca, me entiendes"

Chao, Chaoooo.

Chapolas Negras - Por: Ivan López Cardona.

Sólo unas horas después de que José Asunción Silva perforara la nívea almohada de fino edredón puesta sobre su pecho en el sitio de su corazón de poeta, con un certero disparo, una mariposa negra agonizaba sobre el alero de su casona en el tradicional barrio de la Candelaria de Santafe de Bogota...Estaba cansada de pertenecer al siglo XIX y al desencanto de la poesía finisecular, triste al no tener una existencia propia y de ser un objeto más clavado en el mariposario de la historia de la literatura, agotada y en vía de extinción por su condición de metáfora, y se iba sola, iba sola, iba sola por la historia, solitaria....  

lunes, 11 de abril de 2011

El Taller de la.... - Por: Bernardo Ángel.

Es curiosa la vida de algunos seres humanos, una vez un hombre estaba en un almacén de cadena en un sector ostentoso de Medellín, el hombre estaba consternado por que al entrar al local encontró que en sus estanterías no había nada, sin embargo la gente hacia largas filas en las cajas para pagar. El hombre estaba asustado por que la gente se veía alegre en este supermercado de rayas amarillas y negras, el hombre quedo en suspenso cuando abrió una de las llaves del negocio para tomar agua ¿por que tomar del acueducto municipal estando en el mercado? Simplemente por que era el mercado de la nada... De las llave no salió agua… salió Coca-Cola, imagínense ustedes Coca-Cola fría en todas los tubos del acueducto y en todas las calles, en todas las pilas de los parques dormidos. Yo vigilaba en silencio cada uno de los pasos del señor, cuando saco de su bolsillo un celular y marco un numero, espero con calma a que le respondieran al otro lado de red invisible imperceptible a nuestro mundo de los sentidos, en este momento el hombre dice con su voz fuerte "hola mi vida, estoy por acá en... No recuerdo el nombre del lugar" respondí para mis adentros, Belén. Precisamente había acabado de despertar de un profundo sueño en el cual me disguste con uno de mis compañeros de trabajo, por que le debía recibir el turno a las dos de la tarde de sol radiante y yo llague a eso de las cinco cuando el sol muere tras las montañas verdes e imponentes, nada que no se pueda solucionar con el sabor de un tinto y el humo de un cigarrillo, esa noche fui perseguido por encontrarme unas cuantas monedas de doscientos pesos y un par de cien pesos, en la huida del lugar caí en un viejo taller de mecánica deshabitado, posiblemente sus dueños se habían ido para otro país, no había nada, solo grasa de carro en el piso de tierra. No descubrí nada extraño en aquel viejo y sucio taller, lo mas fijo que usaban Coca-Cola para aflojar tornillos por que había cantidad de embases por todos los lados o también podría ser el sitio donde la conectaban al acueducto del municipio. Ya al despertar mande todo al carajo, al almacén donde no vendían nada, a la coca-cola por las tuberías, a las monedas por las cuales había sido perseguido, al disgusto con mi compañero de oficina... ¡Ah! todo el sueño lo recogí de mi memoria y lo deje libre, mientras tanto me bañe, me vestí, desayune y me fui al trabajo, para continuar con mi vida normalmente.

martes, 5 de abril de 2011

Silencio, trato de tomarme un tinto - Por: J. Andrés Jiménez Rodas.

Lugar: la esquina de la pulmonía. La hora: cuando el sol se posa directamente sobre las cabezas. El personaje: un hombre, alto y delgado. Un pantalón de paño gris inusualmente calzado con sandalias. Una camisa leñadora de cuadros negros, grises y blancos bordados con delgadas líneas verdes. Sobre esta camisa una chaqueta azul oscura entre abierta. Subiendo por su cuello descubro una pañoleta vino tinto que oculta su tráquea. De su rostro cuelga una barba blanca y sobresale una nariz quijotesca debajo de unos ojos hundidos. Su expresión es plana y en ocasiones me descubre. Su cabello se recoge con una sutil cola que desde abajo mira la boina de dril color café que recubre su coronilla.


El llega, antes de sentarse alza su mano con un ademan casi real y con su boca gesticula su deseo. Más tarde la mujer que atiende en aquel café le sirve un tinto acompañado con un chocolate. El, con sus dedos largos y delgados toma el chocolate y lo deposita al interior del pocillo con un toque creador. Con la cuchara en mano lo disuelve e inicia el proceso de vaciado.


Desde mi mesa puedo ver que no habla, que todo lo que tiene que decir lo dicen sus ojos, su expresión roída quien sabe por qué circunstancias. Pareciera que deseara que todo estuviera en un silencio tan natural y obligado como el suyo, mira de aquí para allá y se concentra en todo aquello que lo perturba. Me intimida, me mira de vez en vez como si supiera que mi lapicero trataba de describirlo. Disimulo y lanzo el lapicero al suelo para tener un descanso. El ruido en el ambiente aumenta, cientos de niños salen del teatro que comparte cuadra con la pulmonía, todos con sus jóvenes voces aúllan su hambre, las busetas empiezan la repartición de los cuerpos en cada una de las casas, un pareja pasa peleando y gritándose, los banqueros quienes curiosamente llevan pinta de vendedores de biblias suben y bajan en busca del lugar de sus almuerzos. Un carro mas, una moto, un freno en seco, un transeúnte que vocifera por su teléfono móvil todo lo referente a su futuro. La cabeza de nuestro personaje parece ir de un lado a otro mirando todos estos focos de perturbación, cada vez con más intensidad, como si le dijera al mundo que no, como si quisiera silenciar al mundo.


Es entonces cuando se para abruptamente y alza el mentón para gritarle a todo el mundo: “silencio, estoy tratando de tomarme un tinto”. Todos quienes pasaban en este momento por esta esquina, incluyéndome no pudimos hacer más que cerrar nuestras bocas, silenciar nuestro pensamiento y mirara atónitos cómo este mudo de pantalón y sandalias se sentaba para no hablar nunca más.

martes, 8 de marzo de 2011

Protesta - Por: J. Andrés Jiménez Rodas.

De las cenizas nace un día,
De las lagrimas crece vida,
Suave sortilegio de un espíritu
Que despierta, selectivo tornado
De fuego, corriente de agua,
Cáliz de sangre.

Cuerpo dibujado con emoción,
Un hilo delgado que se surca como
Magia, una luciérnaga que te cobija
Y te juzga, valquiria,
guerrera de suaves Armas.

Fiesta han hecho tu protesta,
Comercio tus sueños,
Pero en los bacanales de babilonia
Tú sigues siendo esperanza.

MUJER HOY ES EL DIA DE TUS DERECHOS.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Noche - Por: J. Andrés Jiménez Rodas.

Vacilando en una suave música,
La noche se hizo dueña.
Bajo su cielo adopto mis sueños,
Bajo su sereno abrigo mi alma.

Vacilando en una suave música,
La noche se creyó dueña,
Con sus luces adorno mis sueños,
Con sus vientos afino mis voces.

Y cuando al fin llegue la mañana
No tendré mas mi noche,
Serán mis ojos huérfanos de oscuridad,
Y mi alma joven dormirá.

En el ruido de la actividad
Buscare un solo silencio
Que me permita escuchar el grito
De la noche, de mi noche que vuelve
Y me saluda.

domingo, 16 de enero de 2011

Un segundo - Por: J. Andrés Jiménez Rodas.

Un segundo y uno dos tres,
un tango nostálgico en noches de fiesta,
una voz de cigarrillo que lucha con los acordes
y con un gran suspiro logra 
mediocremente hacerse entender.

Uno dos y tres, 
pasos contados de noches inesperadas, 
uno dos y tres, 
un compas más como consuelo de nostalgias, 
como asentó de preguntas, 
y te preguntas: ¿Quién fuera? 

Y el ruiseñor de Silvio muere con Gardel, 
y cual mendigo en media noche 
con tu frente marchita sirves una copa más 
y aunque no la tomas esta ya te embriago.

Y rara vez escribo un segundo a una única 
y de hacerlo me cuestiono, 
y la cuestión no tiene solución 
más que manos traviesas que solo se mueven en el aire. 

Y si alguna pregunta valida puede salir de todo esto 
será la que me robe una respuesta 
pues con corazones cerrados y labios abiertos 
solo queda acariciar el murmullo de la noche que te dice 

¿Qué será de él, que será de ella?

jueves, 6 de enero de 2011

16 Años. Por: J. Andres Jiménez Rodas.

Rayos de sol, promesas de agua refrescante, 
20 Marlboros, Alcohol embriagador, 
drogas y algo más, 
mil estímulos pero solo una tentación guiada por la ignorancia, 
un desconocimiento que más que perturbador es sanador,
 lejos de prejuicios y de juicios 
que dejan al final de un beso un abrazo y mejillas encontradas.

Y un rap sin razón social y una guitarra sorda,
 martillo de tormentas, de las que rompen promesas,
 un recuerdo que se hace inevitable y un deseo oculto
 detrás de las palabras una noche y no más.

Cinco años de diferencia se acercan solo a través de un beso 
y se alejan solo con razón
veinte pasos al sur y un motor encendido, 
la última canción y el sueño domina,
 ni un numero ni una dirección,
 solo el destino que hace de forjador.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Y si al LLegar que? - Por: Bernardo Ángel.

Y si al llegar la bruma de la mañana nos sorprende el nuevo día desnudos ¿Qué?
Y si te digo que eres una diosa y no te puedo asegurar la felicidad eterna a mi lado ¿Qué?
Y si al llegar la noche y tu llegas a la casa y yo te espero entre las sombras de las luces medio apagadas ¿Qué? Seguramente yo ya me habré ido a buscar refugio en tus brazos fuertes.
Y si cuando vas por la calle te acuerdas de mí y lo inocente que soy ¿Qué?
Y si voy caminando por el sendero del más allá y te veo en medio del afán y la prisa y te llamo con mi voz melodiosa y monótona ¿Qué?
Si abres tus brazos y en suspiro de tu garganta  me encuentro sumergido en tu vientre y no lo podemos remediar ¿Qué?
Y si te escribo en tu fina piel poemas electrizantes y eróticos, de esos que  mueven montañas en medio del mar infinito de lágrimas prófugas ¿Qué?
Y si de tanto amarnos se nos desgasta la piel ¿Qué?
Y si de tanto correr hacia ti sublime mujer encuentro que ya es tarde ¿Qué?
Si decidieras amarme con toda tu fe, pero sucede que no estoy disponible ¿Qué?
Y de repente nos ahogamos en las mieles de la mágica pasión que encierran nuestros ojos fijos el uno en el otro ¿Qué?
Y si de tanto rozar nuestras pieles se nos van gastando ¿Qué?
Si muero en la mañana siguiente si decirte lo tanto que te amo ¿Qué?
Si mueres en lo alto de la pasión anacrónica y desarmonizada ¿Qué?
Si me dices ahora que me amas ¿Qué?
Si te digo que te amo en el preciso instante en que los minutos se suicidan ¿Qué?
Y si en una noche minada de estrellas pasamos de la admiración a la acción ¿Qué?

jueves, 25 de noviembre de 2010

Juego Lésbico - Por: Bernardo Ángel.


Seducidas por sus largas líneas de la columna vertebral de su compañera que porta minifalda bastante alta y top seductor, vienen los besos ligeros entre las pantorrillas que  esperan a ser devoradas por su húmeda y tibia lengua, entre tanto ese aparato vibratorio entre sus manos da paseos imaginarios por sus blancos cuerpos, humerales infinitos de eterna  pasión.

Sus uñas perfectas se anclan en todo el pezón erecto, esperando a ser devorado de un beso envuelto de  miradas asesinas, sus pies reclinados en el blando sillón parecen ser puentes colgantes para cruzar los  mas peligrosos  ríos sanguíneos.

Yo al otro lado de la habitación observo como se deshacen los besos en sus lenguas mágicas e inquietas, como sus uñas se purifican en lo mas adentro de sus pubis incansables e  insaciables, veo como escriben sus nombres con gritos prehistóricos que brindan la mas extraña predicción de sus futuros, veo como se mueven en compases armónicos sin desincronización, compruebo que no hay guerrero mas peligroso que una mujer excitada y mas si lo hace alguien de su propio sexo.

martes, 16 de noviembre de 2010

La Novel Total - Por: HAZ.

Tic Tac Tic Tac Tic Tac, 3 veces para espantar fantasmas.

Giros, Giros, Giros, 3 veces para ofuscar las palabras.

Comerse el pan de ayer para evitar el nuestro de cada día y así adelantarse al sol para robarle el placer de despertar primero y morir después.

Hizo todo lo que le dijeron, dirán algunos, hice todo lo que me dijeron dirán... dirán... diré. Uno no puede creer que los demás quieran que las cosas no salgan y por eso redactan los manuales de instrucciones mal, uno simplemente no puede darse el lujo de desconfiar cuándo va caminando a ciegas mientras voces de gigantes muertos reverberan descubriendo atajos y peligros... claro pero eso no lo saben los editores ineptos de esa editorial, ¿Cómo se les ocurrió creer que estaba bromeando?, pero bueno, eso nos pasa a todos los genios, primero somos rechazados. No importa. Yo se que lo que escribí es la novela completa, el libro perfecto... o sino que juzgue el lector:

Capítulo I

En un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme el coronel Aureliano Buendía había de recordar la tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo, Macondo estaba desordenado y vacío, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Bajó solo de las montañas sin encontrar a nadie. Pero cuándo llegó a los bosques surgió de pronto ante él un anciano que había abandonado su santa choza para buscar raíces en el bosque, avanzó desde la salida de la escalera, llevando un cuenco de espuma de jabón, y encima, cruzados, un espejo y una navaja... elevó en el aire el cuenco y dijo: 
-¿Quién va?
-No, contéstame a mí. Párate y date a conocer.
-¡Viva el Rey!
-¿Bernardo?
-El mismo. Cuándo tenía seis años, vi una vez una imagen magnífica en un libro sobre la Selva Virgen que se llamaba "Historias Vividas". Representaba una serpiente boa que tragaba una fiera.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

HABLANDO CON UNO DE LOS POETAS DE LA CEJA ANTIOQUIA



Don Ivan no dejaba de recalcarme que no le llamara asi, constantemente me decia, "Don ivan no, Ivan". Nuestra charla fue casual, en su poetica embriaguez cuando llegaba a cantango le recite una frase que alguna vez me dijo y de la cual nunca me dijo su autor. Yo inocentemente le recalque que me quedaba debiendo el autor y el se me acerco y me dijo: "me queda debiendo el ron."

si, esta frase fue necesaria para que la noche se nos extendiera entre lecturas de Cortazar, descripciones de la muerte, debates sobre esta y sabias lecciones que no se quedaran en el lugar donde suenan los tangos sino en donde se cantan....

DÍA DE INVIERNO Y VERANO “DICOTOMÍA DEL CLIMA - Por: Bernardo Angel.

Por el oriente en medio de las montañas verdes el sol empieza a colarse, el sol es un extraño fugitivo que navega entre las nubes pasajeras que parecieren vencerle.

La tarde ha empezado desde muy temprano a robarle los segundos, los minutos las horas a la mística mañana que avanza como si llevase afán por que todo termine aquí.

La noche desvanece al día, al ritmo de un tambor que no deja de soñar, a ser tocado a cualquier hora del día.

La noche vence al día cuando este grita que todo termino…

El día y la noche se suceden en un grito que mis oídos no alcanzan a percibir… la nube vence al sol que salió por el oriente y de un momento a otro todo termina a mi alrededor, la nube trajo la lluvia, el cielo relampaguea y la tierra tiembla de frio y espanto, el cielo esta encendido de un amarillo violento que pareciera tragárselo todo…

Nuevamente el sol se engulle a la tierra de un suspiro…

¡Sucederá que en la tarde esa guerra cósmica se suicide de un susto aquí en la esfera terrestre y cuaternaria!

viernes, 10 de septiembre de 2010

PROPUESTA DE GUION....CONTINUIDAD EN LOS PARQUE

HOLA, ACTUALMENTE ESTAMOS PROYECTANDO LA GRABACION DE UN CORTOMOETRAJE Y QUEREMOS COMPARTIR PA PRIMERA PROPUESTA DE GUION.....SE ACEPTAN SUS SUGERENCIAS. EL GUION ESTA BASADO EN EL CUENTO CONTINUIDAD EN LOS PARQUE DE JULIO CORTAZAR

PROPUESTA GUION NUMERO 1
Primera escena 

El hombre sentado en su sillón verde observa la ventana y las hojas que caen de los arboles.

Segunda escena 

La cámara toma al hombre de frente que se levanta y se despereza y se dirige a la biblioteca. La cámara lo sigue y hace una toma detalle de un libro. Cuando el hombre coge el libro suena el teléfono.

Tercera escena

El hombre baja el volumen de la música, deja el libro tirado, contesta y dice: No hay problema, salgo en seguida. Toma su abrigo y sale de la escena.

Cuarta escena 

Se ve el carro del hombre saliendo de la finca. El mayordomo le abre la compuerta.

Quinta escena 

El carro entra nuevamente a la finca.

Sexta escena 

El hombre se baja de su carro. La cámara toma al mayordomo y al hombre.

Mayordomo: señor esta mañana le llego esta carta.

El hombre la lee.

Hombre: que hijueputas es esto. Entonces para que les estoy pagando. Yo crei que lo de estas tierras ya estaba arreglado.

Mayordomo: pues señor yo hable…..

Hombre: hablado con ellos que???.....entonces porque me llega esta carta…..sabe que sírvame un wisky a ver si eso si lo puede hacer y en el comedor le voy a dejar una carta para que se la envie a mi abogado.

Séptima escena

El hombre entra a la casa y sube las escaleras mientras se afloja la corbata.

Octava escena

El hombre entra a estudio se acaba de quitar su corbata y su saco y los tira en un sofá. Prende el equipo de sonido y le sube volumen. Se sirve un Whisky. Toma nuevamente el libro.

Novena escena

El hombre se sienta en el sillón verde se acomoda. Se asegura de que los cigarrillos estén a la mano y enciende uno. Empieza a leer el libro.

Decima escena - voz en off.

Mientras caminaba con prisa al lugar pactado con su amante, la excitación producía un sinfín de fantasías a tal punto que no vio aquella rama semi caída de un árbol al frente suyo que termino por golpearle la mejilla y dejando una delicad rastro de sangre en ella.

Onceaba Escena

El amante entra en la cabaña. La mujer está sentada en una mecedora mostrando la ansiedad en su cuerpo. Ella sale a abrazar al amante. Lo acaricia e intenta limpiar la sangre en su mejilla. El amante toma el puñal que llevaba en su bolsillo y se lo entrega a la mujer. El rechaza constantemente las caricias y besos de la mujer.

Duodécima escena

Salen de la cabaña. El hombre la abraza fuertemente y le dice:
Amante: todo va a salir como lo planeamos. Espérame en el parque de los robles a las siete de la noche. Pero vete de aquí antes de que llegue alguien.

Decimotercera Escena

El amante observa como la mujer se aleja corriendo con su pelo suelto y emprende su camino.

Decimocuarta Escena

El amante se acerca a la casa del hombre, pasa junto a los perros que no ladran. Sube las escaleras del porche y entra.

Decimoquinta Escena

El amante sube las escaleras. Se fija en dos habitaciones y se dirige luego al estudio.

Decimosexta escena

El hombre sentado en el sillón, leyendo el libro se muestra sorprendido. Atrás se ve al amante que se acerca sigilosamente y le corta la garganta.

Un cafe y un Cigarrillo